La ciudad de los pasajes

La Vanguardia – Culturas, febrero de 2003

Autor: Juan Bufill

Juan Antonio Ma√Īas y Brigitte Szenczi
‚ÄúLa ciudad de los pasajes¬Ľ
GALER√ćA LLUCI√Ä HOMS. BARCELONA
Consell de Cent, 315. Hasta el 4 de marzo

Szenczi y Ma√Īas. En las pinturas aleg√≥ricas de esta pareja, el mundo es un almac√©n de im√°genes.

 

El supermercado del espíritu

Szenczi y Ma√Īas trabajan y exponen juntos, pero realizan y firman por separado cada obra. Sus cuadros son alegor√≠as contempor√°neas. Se alimentan de mitos y s√≠mbolos antiguos y representan arquetipos universales, pero incluyen tambi√©n ir√≥nicos elementos modernos y on√≠ricas experiencias personales.

El punto de partida de ‚ÄúLa ciudad de los pasajes¬Ľ es un cuadro que Szenczi realiz√≥ pensando en ‚ÄúThe Arcades Project‚ÄĚ, un libro inacabado de Walter Benjamin. Cuando se expuso en la muestra ‚ÄúPintura metarrealista‚ÄĚ de Nueva¬†York, el cuadro se llamaba como el citado libro, un bonito rompecabezas anticapitalista inspirado en los pasajes comerciales parisinos, en el que, adem√°s, Benjamin daba la raz√≥n a Szenczi y Ma√Īas al afirmar que la mejor manera de explicar el mundo moderno es la alegor√≠a, tal como suced√≠a en la igualmente inestable y perpleja √©poca barroca.

El cuadro se llama ahora ‚ÄúLos clientes o el mercado del mundo¬Ľ y representa una rara galer√≠a comercial donde una estatua budista se equipara, como una opci√≥n entre otras, tanto a un tocadiscos port√°til de los a√Īos 60, a una gran concha ondulada o a un retrato de Mao, como a una fregona con mocho amarillo. Aquel supermercado del esp√≠ritu se ha convertido en un conjunto de cuadros que configuran ‚Äúuna ciudad de la imaginaci√≥n, la memoria y el juego‚ÄĚ donde uno puede elegir con acierto o con error las adquisiciones para el alma o el esp√≠ritu. Las obras de Szenczi y Ma√Īas son a la vez densas y frescas. Es muy sugerente el¬†‚ÄúPoliptico de las virtudes¬Ľ, donde el para√≠so incluye lo cercano y lo lejano, el flujo y el fruto, y donde el amor es un jard√≠n cuya fuente nace de la imaginaci√≥n.

En ‚ÄúCorredor de los contactos y la uni√≥n‚ÄĚ, la burbuja del amor de ‚ÄúEl jard√≠n de las delicias‚ÄĚ es pesada con balanza y pesa mucho. En ‚ÄúAtrio de los tiempos y la carne‚ÄĚ los personajes eligen su ropa: hay quien se viste de marcas y quien se convierte en un jam√≥n andante, a falta de algo mejor.

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